

| De su libro "El Santo Cura" El Santo Cura (Novela)
Narra la historia de un joven sacerdote, Ignacio Fernández Maldonado, que ambiciona hacerse en un lugar dentro de la política local de su país. Con el pretexto de cuidar a su anciana madre pide a las autoridades eclesiásticas una licencia en su carrera pastoral y una vez fuera, en la vida civil, funda una institución privada de ayuda humanitaria (ONG). Gracias a esta experiencia es convocado por un amigo para asumir un cargo e ingresa una entidad estatal. Instalado ya en el puesto echa mano de todo cuanto está a su alcance por hacerse solvente carrera política. Debido a su manejo magistral de la manipulación y el arte de la mentira casi nadie ve en él al sombrío hombre que realmente es, pues su profundo conocimiento de la psicología humana lo llevará a protegerse muy bien y dar una excelente imagen exterior. Bajo su control estarán Altos Funcionarios del Estado, un empresario de gran renombre, etc. La novela revela de manera ágil, sin tropiezos, el entramado de circunstancias personales, familiares, sentimentales, sociales y políticas que sostienen el tejido de intereses del poder y de los poderosos. En esta escenografía destaca la figura de El Santo Cura, sacerdote y protagonista de la historia, que desnuda sus debilidades y flaquezas cuando se trata de conseguir sus objetivos político-personales. Compuesta por imágenes que se suceden como un torbellino, a la manera cinematográfica, la novela atrapa al lector desde la primera página y traza, en su conjunto un fresco social con las miserias y destellos del mundo contemporáneo. Alrededor de la historia de El Santo Cura se narrará también el drama de los sectores menos favorecidos del país, el accionar terrorista, el poder de las ONGs, los juegos políticos, el doble discurso de la iglesia católica, el homosexualismo, la burocracia, la discapacidad y los problemas sociales, en general. El propósito de la obra es mostrar lo surrealista, irrisoria y lo dolorosamente patética que puede resultar vivir y subsistir en un país Latinoamericano; pero sin caer el clásico papel de víctimas o de desdichados habitantes del Tercer Mundo o en vías de desarrollo), pues los protagonistas de esta historia luchan hasta al final fabricándose nuevas esperanzas y razones de peso para seguir adelante. No hay moralejas ni acertijos en esta obra. Tan solo la necesidad de contar una historia; o quizá, con el pretexto de esta, describir muchas otras, que sirvan para entender la idiosincrasia, cultura y el sentir de estos pueblos y sus habitantes. Otros datos La primera edición de “El Santo Cura” se publicó en España el año 2007, cuya presentación se realizó en el “Monasterio San Miguel de los Reyes” (sede de la Biblioteca Valenciana). Posteriormente en 2009, la novela se editó en Perú a través de Arteidea Editores, siendo el lugar donde se dio a conocer por vez primera: el Centro Cultural de España de Lima. ¿Dónde se puede adquirir el libro? Los interesados pueden hacerlo vía Internet en las siguientes webs: http://www.readontime.com/ROT/eride-s-l--nuevos-escritores/elga-reategui/el-sa http://www.nuevosescritores.es/libros/el-santo-cura.htmlnto-cu https://www.laislalibros.com/libros/EL-SANTO-CURA/LBIA2000075/978-84-96910-24-9ra_9788496910249.htm
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Periodista y poeta. Ha ejercido el periodismo en diversos medios de comunicación. Paralelamente, hizo producción, promoción y animación de actividades artístico-culturales. Datos de la autora Elga Reátegui, limeña, periodista y promotora cultural. Realizó un ciclo de actividades en la Alianza Francesa de Lima y en la Municipalidad de Jesús María. Actualmente radica en Valencia (España). Ha publicado los poemarios:”Ventana Opuesta” (1993), “Entre dos polos” (1994), “Alas de acero” (2001), “Etérea (2005) y “En mi piel” (2006). De su obra literaria, han opinado importantes poetas y escritores, tales como Juan Benavente, editor su más reciente poemario. “Elga Reátegui mantiene ese vínculo misterioso de sentimiento impregnado de lirismo, a la vez de sorprendentes versos que plantea la búsqueda, reclamo, de repente al destino a la filosofía que nos llama a profundizar el pensamiento sobre la vida misma y todo lo que nos auspicia en esa espera de la necesidad de conocer más sobre el amor, sus orígenes y consecuencias. La impresión de una visión de amor experimental previamente establecida con una dosis fatalista; además posee la capacidad apoteósica sin seguramente proponérselo, desnudarse a través de su poética….Desde que la conozco, he captado su afable carácter y sinceridad; aunque a veces la he observado “contradictoria y voluble criatura terrena” como se describe en unos de sus versos. Obviamente está rodeada de amigos identificados con su personalidad, trabajo y sobre todo, amor al arte y la poesía en sí.” Por su parte, el poeta y decimista, Pedro Rivarola, ya fallecido, escribió alguna vez: “A usted, lector amigo hispano-hablante de hoy y de los años venideros, les cuento que Elga Reátegui es cabeza dura y terca (así lo confiesa), pero es sensibilidad, talento y sonrisa (lo digo yo). Ah…es trabajo, tenaz y esforzada. Talento, lirismo, ardor y ternura para expresar sus pasiones, angustias y sus esperanzas. Son suyas, mías y por ende, universales”.
Heridas
El alma tiene hoyos profundos, heridas insuturables, marcas de anomalías incurables.
Confundidas están en un compendio de refranes sin consuelo, en sesiones de terapias reflexivas, en romances cortos que lo llenaban todo.
Poseen época para florecer, y otras para desaparecer. Tímidas y discretas durante su reposo, donde dejan maduras flores de alegría; fortalecen castillos de personalidad inquebrantables; alimentan pactos de amor indelebles otra vez.
Luego, la tempestad, la irrenunciable maldición de la melancolía. Las heridas vuelven a abrirse el fluido vuelve a esparcirse.
El alma tiene hoyos profundos, heridas insuturables, marcas de anomalías incurables. (De Ventana opuesta )
Puede
Si quisieras explorar mi accidentada geografía hallarías más de tres regiones.
Estoy lastimada en mi superficie, pero mis entrañas podrías hallar algo más valioso que un tesoro.
Mis elevadas montañas no son tan gélidas en sus copas, un rayo de tu sol derretiría su insolente capa y verías mi fresca piel.
Mis desiertos no son tan silenciosos ni estériles, aguardan precavidos una estación propicia para demostrar su potencialidad.
Puede que la sequía haya envejecido prematuramente mis tierras. Puede que el aguacero haya perforado mi faz.
Pero el espera de un clima benigno puede prodigar vida a mi feneciente ecología. ( De Alas de acero)
Su mensaje al mundo: Aprender a conectarse con el mundo que nos rodea, sea seres humanos, animales o plantas; y darse un tiempo para estar con uno mismo; disfrutar del hecho de ser y permanecer. Esa también es una forma de hacer poesía.
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