La fuerza y la poesía  por Mercedes Sosa

                       

Adios Mercedes Sosa,

gracias por todo lo que entregaste con tu arte y tu acción

como defensora de los derechos humanos.                       

LA FUERZA Y LA POESÍA

 (Palabras de Mercedes Sosa durante un acto que se

                        llevó a cabo en la Embajada de Chile en Argentina y en el que fue

                        condecorada por el presidente Ricardo Lagos con la

                        distinción “Gabriela Mistral”. También fueron

                        condecorados Fito Páez, que no estuvo en el acto, Susana

                        Rinaldi y China Zorrilla. En otra ceremonia fueron

                        homenajeados Ernesto Sábato, Patricio Contreras y

                        Franklin Caicedo.)

En este mundo desintegrado de hoy, en que los países y

   los continentes se volvieron pequeños, yo soy solo una

   voz. Una voz que canta con el alma e intenta cantar con

   la razón pero de hecho soy solo una voz.

   Y ¿cómo con esa  voz, por lo que soy, podré enfrentar esa fuerza que

    busca dominarnos, someternos, impedir que nos integremos?.

   Cómo enfrentar a los que buscan evitar que  seamos nosotros mismos,

  que seamos uno, que no estemos divididos entre explotadores y explotados;

  entre pobres y muy pobres y paupérrimos y ricos, muy ricos, dueños de

  todos los países, amos y dueños de todas las naciones y

  de todas las personas que habitan todas las naciones.

Yo solo tengo mi voz. No controlo las bolsas de valores.

No las hago subir o bajar.

No llevo a millones a la  miseria, ni regalo riquezas a unos cientos de

                        afortunados.

No tengo el poder del dinero, no tengo el poder de los aparatos políticos partidarios,

no tengo la fuerza de los gobiernos, no hablo el lenguaje doble de

 los políticos, no dictamino los precios en el mercado,

 no impongo precios bajos a los productores y precios altos a los consumidores.

No hago las leyes, no tengo  poder de policía para imponerlas, no trafico con las

                        drogas, no conduzco a los jóvenes a transformarse en

                        viejos casi muertos en el infierno de la drogadicción.

                        No tengo ningún poder. Solo tengo mi voz.

 Mi voz y mi  alma, y con ella sueño que nos integremos, que yo,

                        Mercedes Sosa, tucumana y argentina, sea hermana de

                        Gabriela Mistral, chilena y poeta, aunque ella esté bajo

                        tierra, y yo todavía respire el aire latinoamericano.

El premio que me concedéis no es mío, es de los niños que

                        las dictaduras latinoamericanas intentaron matar antes

                        de que nacieran, al hacer que sus padres perdieran la

                        libertad y la noción de la solidaridad.

Pero las dictaduras solo tienen la fuerza del acero, sean las

                        dictaduras militares como las de ayer, o sean dictaduras

                        económicas como las de hoy.

Esa gente solo tiene el poder del acero, el poder de la fuerza.

Gabriela Mistral tenía el poder del amor y de la poesía que emana del amor,

el poder de la flor, y es por ese poder que yo canto.

El poder del amor a la humanidad  me hace cantar.

Por esto solo tengo el poder de mi voz y  de mi alma que anima mi voz

y recuerdo los versos de  Gabriela Mistral, y los recuerdo como senderos de

                        nuestra integración: dame la mano y me amarás, con una

                        sola flor seremos como una flor y nada más.

Gracias Gabriela Mistral por la flor. Gracias señor  Presidente,

gracias a los chilenos. Muchísimas gracias.

                       

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